Por la combinación de cercanía y mercado único. La pertenencia a la UE elimina aranceles y simplifica la circulación de mercancías, la proximidad geográfica reduce plazos y costes logísticos, y el euro elimina el riesgo de cambio en buena parte de la región. A eso se suma un consumidor con alto poder adquisitivo y mercados de ecommerce muy maduros. Es la expansión de menor fricción operativa, aunque cada país mantiene su idioma, sus métodos de pago y sus hábitos propios.







































