Tres factores principales:
- Primero: la compra está guiada por las etapas de crecimiento del niño, lo que crea una secuencia de necesidades predecible que puede extenderse durante años.
- Segundo: la seguridad y la confianza son claves, no una palanca más, con exigencia máxima en las primeras edades.
- Tercero: el comprador (los padres) y el usuario (el niño o adolescente) no siempre coinciden, y su peso en la decisión cambia con la edad.
Estos factores justifican un enfoque sectorial específico.
























