"Quiero un ROAS de x como mínimo", es una de las frases que más escuchamos cuando hablamos por primera vez con nuevos clientes con ecommerce. Durante años, la industria ha celebrado con capturas de pantalla de cuentas con ROAS 6, 8, 10 como el éxito definitivo. Las cifras en los reportes quedan genial, pero en muchas ocasiones, en paralelo, el flujo de caja va reduciéndose con cada euro que invertimos.
Esto pasa porque el ROAS mide solo una parte de los resultados: cuánto facturas por cada euro invertido. Pero facturar no es lo mismo que ganar. Y ahí es donde entra el POAS (Profit on Ad Spend), una métrica que hasta hace no mucho era una gran desconocida y ahora es la métrica principal junto al CAC (Coste por adquisición de cliente).
El POAS mide el beneficio bruto real que genera cada euro que inviertes en publicidad. Incorpora tu margen. Esa es la diferencia que lo cambia todo en un ecommerce.
Desde hace ya un tiempo, lo primero que hacemos con nuestros clientes es cambiarles el chip: calculamos su margen bruto real, introducimos el POAS en la ecuación y vemos cuánto están ganando de verdad por cada euro invertido. Y ahí es cuando la película cambia por completo.
Por qué el ROAS no te da la imagen completa
El ROAS divide la facturación entre la inversión. Como métrica rápida dentro de la plataforma y para comparar campañas/audiencias/anuncios funciona. Pero tiene un problema:
Trata todos los euros facturados como si valieran lo mismo. Y no valen lo mismo.
Un euro facturado en un sofá de diseño con 55% de margen no es lo mismo que un euro facturado en una funda de cojín con 25% de margen. Al ROAS le da igual. Al POAS no, porque mira el beneficio real.
Cómo se calcula el POAS
La fórmula
POAS = Beneficio bruto de la campaña / Inversión publicitaria
El beneficio bruto es tu facturación menos el coste del producto vendido (COGS) y los costes variables: comisiones de pasarela, envío, y lo que sea relevante en tu modelo. La inversión es lo que gastaste en publicidad.
Un ejemplo para que lo veas claro
Una tienda online de decoración invierte 2.000 € en Meta Ads. Factura 8.000 €. El margen del producto es 45%.
El ROAS sería: 8.000 / 2.000 = 4.
El POAS sería: el beneficio bruto, 8.000 × 0,45 = 3.600 €. Lo dividimos entre la inversión: 3.600 / 2.000 = 1,8.
Cada euro invertido te devuelve 1,80 € de beneficio bruto. El ROAS de 4 suena mejor cuando lo cuentas en una reunión. El POAS de 1,8 es el número que puedes llevar al CFO para pedirle aumentar el presupuesto en ads.
Por qué una campaña puede tener el mismo ROAS y ganar o perder dinero
Imagina esa misma tienda online con dos campañas. Ambas invierten 2.000 €. Ambas facturan 8.000 €. Ambas tienen un ROAS de 4.
Pero en realidad:
| Campaña A: sofás de diseño | Campaña B: fundas de cojín | |
|---|---|---|
| Inversión | 2.000 € | 2.000 € |
| Facturación | 8.000 € | 8.000 € |
| ROAS | 4 | 4 |
| Margen | 55% | 25% |
| Beneficio bruto | 4.400 € | 2.000 € |
| POAS | 2,2 | 1,0 |
La primera vende sofás de diseño. 55% de margen. Beneficio bruto: 4.400 €. POAS: 2,2.
La segunda vende fundas de cojín. 25% de margen. Beneficio bruto: 2.000 €. POAS: 1,0.
Mismo ROAS. Mundos diferentes. La campaña de sofás deja 2,20 € de beneficio limpio por cada euro invertido. La de fundas de cojín apenas recupera lo que costó anunciarla, sin margen para nada más.
Con el ROAS, las escalarías a la vez. Con el POAS, una se escala y la otra se pausa hasta revisar los precios y márgenes.
Qué se considera un buen POAS
No existe una cifra exacta. Un buen POAS es el que cubre tus costes fijos y después deja beneficio. Esto depende de cómo esté montado tu negocio.
Pero hay un punto de referencia: un POAS de 1,0 significa que el beneficio bruto iguala exactamente lo que gastaste en publicidad. Break even.
A partir de ahí, cuanto mayor sea la estructura de costes fijos en tu empresa, más alto necesitas que sea el POAS para que la operación sea rentable. Si tus costes fijos son altos (digamos, equipo de 10 personas, herramientas, logística), un POAS de 1,5 apenas te deja aire: 1.500 € de beneficio bruto menos costes operacionales deja poco margen. Si son bajos (equipo pequeño, pocas herramientas), un POAS de 1,2 puede servirte.
Por eso recomiendo desconfiar de aquellos que prometen un "POAS objetivo" sin antes mirar tu margen ni tu estructura de costes. Tu número es tuyo. No es un benchmark de internet.
POAS vs ROAS: para qué sirve cada uno
¿Entonces el ROAS no sirve para nada? No, tampoco es eso. Responde a una pregunta distinta y útil: cuánta facturación devuelve cada euro. Es una señal operativa buena para el día a día, para optimizar dentro de la plataforma.
El POAS responde a otra: cuánto beneficio devuelve cada euro. Eso es lo que necesitas para decidir si escalas, mantienes o paras una campaña.
Dicho de otro modo:
ROAS optimiza campañas. POAS protege tu rentabilidad.
Idealmente, usas los dos. El ROAS como señal rápida diaria. El POAS como métrica de decisión estratégica.
Si quieres profundizar en cuándo usar cada una y por qué mirar solo el ROAS puede costarte dinero, lo desarrollamos más en POAS vs ROAS: qué miden y cuál deberías usar
Qué necesitas para empezar a medir el POAS
El POAS es más exigente que el ROAS porque necesita datos que la plataforma no te regala:
- Tu margen bruto real por producto. No el teórico. Descuenta COGS, comisiones de pasarela, y envío si es variable por producto.
- Datos de coste actualizados. Si haces una promoción, el descuento te come margen. La campaña sigue generando facturación, pero el POAS baja. Tienes que tenerlo en cuenta.
- Una atribución coherente. Saber qué beneficio generas con cada euro que gastas.
Reunir todo esto cuesta trabajo. Por eso muchas marcas se quedan en el ROAS. Pero merece la pena en cuanto te das cuenta que estabas tomando decisiones a ciegas.
Errores que comete la mayoría
Usar el margen sobre el papel. Si no descuentas devoluciones ni descuentos ni comisiones reales, el POAS sale hinchado. Vuelves al punto de partida.
Ignorar costes variables. Si el envío o la pasarela pesan en tu modelo y no los restas, el POAS deja de contarte la verdad.
Comparar POAS de productos muy distintos sin contexto. El sofá de diseño y la funda de cojín no juegan en la misma liga. Cada uno tiene su umbral.
Cómo empezar hoy
Si ahora mismo solo miras el ROAS, te recomiendo hacer lo siguiente:
Paso 1: Calcula tu margen bruto real por línea de producto. Aplícalo a la facturación que generan tus campañas. Solo con eso ya verás cuál de tus inversiones te hace ganar dinero y cuál solo te hace facturar.
Paso 2: Montar un reporting que conecte la inversión publicitaria con tu cuenta de resultados, no con las métricas sueltas de cada plataforma.
Eso es lo que te deja escalar con criterio en lugar de a ciegas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la fórmula del POAS? POAS = Beneficio bruto / Inversión publicitaria. El beneficio bruto es facturación menos COGS y costes variables (comisiones, envío).
¿Cuál debería ser mi POAS objetivo? No existe un número mágico. Depende de tu estructura de costes. Como referencia, un POAS de 1,0 es el punto de equilibrio. A partir de ahí, necesitas cubrir costes fijos con el margen restante.
¿El ROAS es inútil entonces? No. El ROAS sigue siendo útil como señal operativa diaria para optimizar campañas. El POAS es para decisiones estratégicas de presupuesto.
¿Qué pasa si mis márgenes varían mucho entre productos? Es uno de los mayores beneficios del POAS: ves qué productos son realmente rentables en publicidad, no solo cuáles facturan más. Puedes pausar productos de alto volumen/bajo margen y escalar los de margen alto.
La realidad: cambiar el chip
La realidad es simple: si tu POAS no está bien calculado, estás tomando decisiones con información incompleta. Es como conducir a ciegas. Cambiar el chip de ROAS a POAS no es solo cambiar un número en un informe; es cambiar cómo miras la rentabilidad de tu negocio.
En STRAT llevamos años obsesionados con una cosa: que nuestros clientes ganen dinero de verdad, no que parezca que ganan. Por eso el POAS no es un KPI más en nuestro dashboard; es la brújula que define cómo estructuramos, optimizamos y reportamos cada campaña.